
La figura central es Pawaaj K’an Ahk, quien aparece sentado sobre un trono de piedra, cuyo respaldo está forrado con pieles de jaguar y serpiente. Su faldellín está bordado con representaciones del dios K’awiil y de la “Bestia de Marte”, símbolos del poder dinástico. La acuarela reconstructiva de Baker muestra al gobernante sujetando una lanza, que debe ser “la lanza afilada del resplandeciente quetzal de Bik’iil fue un fuego” mencionada en el texto de la cortina.
Seis de los siete personajes sedentes situados frente al trono son funcionarios subordinados que regían el señorío de Yokib en 749. Por su cercanía con el gobernante, el más privilegiado es Ich’aak Hix Xa’ Xook (personaje 2), quien poseía el cargo de ti’ sak hu’un, de carácter ceremonial. Los ti’ sak hu’un habitualmente participaban en celebraciones katúnicas y otros ritos calendáricos.
Texto escrito por Sara Isabel Juárez, obtenido de la revista Arqueología Mexicana.
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