
La deformación craneana era bastante aceptada entre los Mayas, quienes la practicaron por varios siglos, hasta como signo de pertenencia étnica y de jerarquía social.
Generar esta modificación era una tarea que correspondía a la madre del recién nacido y el principal instrumento era una cunita de madera como consta en diversas representaciones.
Parece ser que esta práctica estaba acompañada de varias festividades que duraban meses y que tenían en común consagrar la identidad y el lugar que debería tener el nuevo miembro de la familia dentro de la comunidad y el cosmos.
El acto repetido de envolver la cabeza, cubrirla, masajearla y apretarla, tuvieron constituían medidas pedagógicas, médicas, religiosas y también de prevención contra daños como la pérdida de energía vital. Era una actividad familiar que era parte de la crianza de los niños mayas y su parangón occidental podría ser la primera comunión o el bautismo.
En la imagen podemos observar un cráneo modificado parte de la sala cuerpos, rostros y personas de @museoamparo




Esta publicación es gracias a Arqueomayagt síguelos en sus redes:



Leave a Comment