Murales de Bonampak

Tras el estudio extensivo de la civilización maya a mediados del siglo XIX se creó un mito sobre los mayas: se dedujo que eran un pueblo de pacíficos sacerdotes, observadores del cielo y los ciclos del tiempo. Se afirmó que se desarrollaron en dos grandes períodos, llamados antiguo y nuevo imperio y que después desaparecieron misteriosamente, sin dejar rastro alguno de su grandeza.

Afortunadamente, los estudios avanzaron y mediante nuevas investigaciones se empezó a descubrir que los antiguos mayas no eran realmente lo que las leyendas afirmaban. Para empezar, no eran de carácter exclusivamente místico y tampoco unos astrónomos obsesionados con el tiempo, sino que estos atributos se correspondían con la necesidad de establecer una certeza cíclica para los cultivos de los que dependían y que se debían efectuar determinados ritos para propiciar las buenas siembras y cosechas.

Tampoco eran pacíficos, las escenas de guerra, sometimiento y sacrificio de sus semejantes se encontraban por todas partes. El modelo de su historia, dividido en antiguo y nuevo imperio se demostró falso; su historia podía dividirse al igual que otras culturas mesoamericanas en tres grandes períodos, llamados preclásico, clásico y posclásico, con sus características bien definidas. Nunca hubo un imperio, sino al contrario: gran cantidad de ciudades estado de mayor o menor tamaño e importancia que luchaban entre sí y hacían alianzas entre ellas para combatir a otras.

Fragmento de una cápsula artística de Julián González Gómez para la Universidad Fransisco Marroquín. Artículo completo puede encontrarse en https://educacion.ufm.edu/anonimo-murales-de-bonampak-fresco-sobre-estuco-siglo-viii-d-c/

Las imágenes corresponden a los fantásticos murales de Bonampak

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