
Pendiente antropomorfo del periodo Clásico, hecho de concha.
Tiene la forma de un rostro con ojos, orificios en la nariz y boca ligeramente abierta, hacia abajo.
Alrededor del rostro tiene nueve orificios, los dos más grandes a los lados de la cara, seguramente para suspenderlo de un cordel.
Para los mayas, las conchas eran sagradas por provenir del mar. La concha no sólo era utilizada como un adorno y como material para elaborar cuentas, mosaicos, pendientes y gran variedad de ornamentos -como discos calados que se cosían a la ropa- sino también como un distintivo de nobleza.
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