
Diego de Landa es quizás uno de los personajes mas aborrecidos de la historia maya.
Fue un misionero español de la Orden Franciscana en la provincia de Yucatán y segundo obispo de la Archidiócesis de Yucatán entre 1572 y 1579. Es infamemente reconocido por ser el responsable de un proceso inquisitorial sin prececedentes en América, con un uso preponderante de la tortura para extraer confesiones de paganismo y herejía.
En 1562, Landa estableció un tribunal de la Santa Inquisición en el poblado maya de Maní, con el propósito de poner fin a las prácticas religiosas de los mayas. Landa, al igual que la mayoría de españoles, sabía que el cristianismo no era bien aceptado por los pueblos mayas y que en el mejor de los casos era aceptado de manera ficticia. Los mayas seguían manteniendo su religión y sus costumbres de manera clandestina. Al establecer el tribunal en Maní, Landa comenzó a interrogar bajo tortura pública a los indígenas y a incautar sus objetos religiosos, lo que incluía no sólo imágenes sino los códices.
Según reportes del mismo Landa, durante este tribunal fueron colgadas y torturadas mas de mil personas, mas de cien personas fueron quemadas, se destruyeron 5000 ídolos, 13 altares, 197 vasos y 27 códices.
Landa escribió el libro “Relación de las cosas de Yucatán” en el cuál el sacerdote buscaba describir la vida de los mayas, a pesar de haberse esforzado toda su vida por desaparecer la cultura maya, sus escritos terminaron siendo una fuente muy importante de historia.
En la imagen, murales de Francisco Castro Pacheco y Diego Rivera recreando acto de fe de Maní



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