
En 1967 una persona llamada Eugenia Alvarez compró en México un lote de 11 cabezas de estuco con rastros de pintura roja y azul. Este lote, fue revendido en 1982 a el filántropo y coleccionista de arte Morton D. May que al morir, las donó a el museo de arte de Saint Louis.
Estas cabezas estan en buen estado de conservación y pueden observarse aún sus colores originales.
Las cabezas fueron claramente saqueadas, por lo que no se puede establecer ni su contexto ni su procedencia. Tampoco se puede establecer las consecuencias del daño que se hizo al lugar de donde fueron saqueadas.





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