
Un tablero para la memoria 🔥🔥
Palenque fue una de las grandes capitales artísticas del mundo antiguo.
Las obras provenientes de esa ciudad son verdaderamente fascinantes y continúan asombrándonos hasta hoy.
El tablero que ves en esta publicación procede de un edificio modesto, conocido como el Templo XXI, ubicado justo en el corazón de la antigua Lakamha’.
La escena que representa es especialmente interesante, pues nos permite comprender cómo funcionaba la memoria histórica entre los antiguos habitantes de Palenque.
En el centro aparece K’inich Janaab’ Pakal, o Pakal el Grande, el gobernante más célebre de la ciudad. A su lado se encuentran dos de sus nietos, quienes con el tiempo llegarían a convertirse en grandes señores. Ambos parecen interactuar con una figura que actúa como guía espiritual, disfrazada o transformada en un roedor.
Podemos ver cómo Pakal entrega una espina de raya a su eventual sucesor, en un gesto simbólico que representa la transmisión del poder y de las costumbres.
Aunque la escena parece relatar un acontecimiento histórico, es poco probable que haya ocurrido tal como se muestra. Ambos nietos eran muy jóvenes cuando Pakal murió, y entre este ritual y su gobierno transcurrieron varios años.
En realidad, la escena representa un rito en el que los nietos evocan la presencia de su abuelo incluso después de su muerte. Es, en esencia, un monumento a su memoria.
Esta práctica de honrar a los antepasados sigue siendo fundamental en muchas comunidades mayas contemporáneas. Hoy, las ceremonias mayas invocan a los ancestros y abuelos antes de realizar cualquier petición, manteniendo viva la conexión entre el pasado y el presente.
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Imagen tomada del estudio “El descubrimiento del monumento del Templo XXI, en Palenque: el reino de Baakal durante el reinado de K’inich Ahkal Mo’ Nahb” de Arnoldo González Cruz y Guillermo Bernal Romero. – El texto también está basado parcialmente en este estudio.





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