
Esta columna de piedra caliza, tallada en relieve medio, representa a un individuo adornado junto a un enano. Es muy probable que la figura central sea un gobernante, adornado con motivos sagrados.
Las columnas talladas no son comunes en el antiguo arte maya, pero sí aparecen en la región Puuc de la península de Yucatán. Se cree que otra columna en el Museo de Arte de Worcester en Massachusetts, es la pareja de esta columna; juntas, las dos columnas probablemente flanqueaban una puerta. (Ambas fueron saqueadas y compradas por distintos museos)
Los ojos, la nariz y la boca de este monumento fueron dañados intencionalmente, al igual que parte de la cara del enano. Para los mayas, los monumentos de piedra tallada no eran simples representaciones sino que tales esculturas compartían la identidad y la esencia de sus temas. Cortar las caras en los monumentos de piedra habría ofrecido una forma de terminar con su poder. Los desfiguradores antiguos prestaban especial atención a la nariz, que era un conducto para el aliento divino; destruir la nariz puede haberse considerado como una manera efectiva de terminar el poder del monumento.
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